Kiona cuidaba de ella desde que se la habían entregado, sus primeros años de existencia se dedicó a observarla y ahora veía cómo se marchitaba. No podía hacer nada, eran las normas. Es posible que en el futuro sí pudiera alterar las cosas…tal vez, con otra tan interesante como ella. Sin embargo, ahora no, no se les permitía hasta que no hubieran madurado y comprendieran las implicaciones de las alteraciones. En el momento de recibirla era una pequeña bolita que daba vueltas alrededor de una luz brillante. Había visto a lo largo del tiempo sus cambios y su desarrollo. La proliferación de seres que habían surgido le pareció fascinante, algunos habían desaparecido y otros habían ocupado su lugar. Daba igual, estaba llena de vida. Le encantaban, en especial, los que habían aparecido no hacía demasiado. En muy poco tiempo habían crecido y habían ido dominando lo que les rodeaba. Habían proliferado muchísimo, tanto que, incluso, habían empe...