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Y esto ¿cómo lo consigo?

Sigo trabajando en el reportaje que voy a hacer sobre la depresión. Y ahora me toca recoger algo de información así como decidir cuáles van a ser mis fuentes. La verdad es que es complejo porque no todo el mundo está dispuesto a hablar sobre el tema y, mucho menos, si se han visto afectados por él. 

     He decidido que voy a usar las siguientes tres fuentes:
    Estudios relativos a la depresión que expliquen sus causas y los problemas que acarrea. Con ellos pretendo poner en contexto lo que voy a intentar reflejar en el reportaje y que quede enmarcado dentro de unos criterios médicos claros. No quiero que haya ambigüedades a la hora de definir la depresión y confundir al lector. Espero de ellos poder extraer algunos datos estadísticos que reflejen la alta incidencia que tiene la depresión en nuestra sociedad. Sin embargo, no van a ser más que pequeñas menciones, no pretendo hacer un estudio complejo sino más bien usarlos como apoyo.
    Por otra parte he comenzado a escribir las impresiones que me han dejado las charlas que he mantenido con las personas que han padecido o padecen depresión con diagnóstico para poder enfocar el tema de forma más concreta. Sus experiencias me van a servir de hilo conductor para contar lo que ocurre con las relaciones interpersonales en los diferentes ámbitos en los que nos movemos. Y conocer de primera mano lo que ha supuesto para ellas. He conseguido que tres personas se animen a charlar conmigo. Todas ellas, de una forma o de otra, están vinculadas a mí así que prefieren mantener el anonimato. Esto ya demuestra en parte que las personas que padecen depresión prefieren no contarlo de forma pública. En todos los casos conozco personalmente sus circunstancias pasadas o presentes lo que creo que me va a permitir ahondar un poco más en ciertos matices del problema. Además he contactado con ellas porque engloban a tres generaciones diferentes. De hecho, las dos mujeres son de la generación X y Z respectivamente y el hombre, es de la Y. Eso me da margen para comprobar si la percepción en un rango de edades amplio es distinta.
    Y por último me queda enviar una encuesta simple que me permitirá matizar con datos propios la narrativa del reportaje. Mi intención es lanzar la encuesta a través de las redes sociales, de esta forma espero que me proporcione información. Confío en que al tratarse de redes sociales la variabilidad de los encuestados tenga entidad suficiente para que pueda ser útil y aportar algo. El cuestionario en sí mismo no tiene ni una complejidad ni una extensión elevadas. La pretensión no va más allá de tener algunos datos estadísticos que no procedan de estudios ya realizados. Del mismo modo he creado dos cuestionarios, uno para personas que han padecido o padecen depresión y otro para las que no la han sufrido. Creo que puede resultar interesante contrastar lo que unas y otras dicen. A esto hay que añadir que el número de encuestas de uno y otro modelo que sean contestadas también me aportará información sobre la incidencia en la población así como de si realmente estamos abiertos a hablar sobre el tema.
    En un primer momento pensaba contar con mi experiencia y que quedara escrita pero he pensado que mi aportación se quedará para otro momento ya que en este reportaje pretendo ser la narradora. No creo que pueda ser absolutamente objetiva, ya que es un tema que me interesa y sobre el cual tengo mi propia perspectiva, pero sí creo que debo mantener cierta distancia.
    Para terminar os dejo los links a las encuestas que he creado para que podáis acceder y, si os apetece, colaborar conmigo: 
                                    https://forms.gle/qt2jXAFoBqNYWtow6





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