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La ruta de la seda

Si os menciono a Marco Polo fijo que os suena…italiano, que trajo cosas de Oriente. Pero y ¿si os hablo de Zhāng Qiān? Ambos tienen en común una cosa y es la Ruta de la Seda o, si hablamos con propiedad, las rutas. 
    Lo que conocemos como la Ruta de la Seda no es un camino único, en realidad, es una red de conexiones geográficas. Eran vías comerciales que conectaban China con el Medio Oriente, Europa y Asia Central. Una vez abierto un camino, no solo lleva mercancías, sino que permite que fluya el conocimiento.
    En un principio fueron utilizadas para el comercio de seda. Con el paso del tiempo, y a medida que se expandieron geográficamente, se extendió su uso para comerciar con otros productos como la cerámica, el papel, el té y las especias.
    Una conexión, aunque en su origen sea comercial, no se limita a trasladar mercancías sino que tiene un impacto cultural. Con su flujo de personas permite la interacción y el intercambio de ideas entre diferentes civilizaciones. Se viaja con conocimientos, tecnologías y religiones que influyen en las diferentes culturas por las que los caminos y las personas discurren.
Mapa de las Rutas de la Seda
Imagen de Whole World Land and Ocean

    Por supuesto que los caminos no son importantes si alguien no saca partido de ellos, así que los imperios y los estados que las controlaban obtenían beneficios, económicos y políticos. Lo que nos lleva a que la lucha por el control de estas rutas tuviera su impacto en la historia de Asia y Europa.
    Han sido tan importantes que, si echáis un vistazo a las ofertas de las agencias de viajes, os encontraréis con viajes organizados que llevan el nombre de Ruta de la Seda. Claro que, en la actualidad, la oferta se limita a visitar Uzbekistan y Turkmenistan. 
Ruta de la Seda ofrecida por una agencia de viajes

    Si nos preguntan por la Ruta de la Seda, casi siempre nos viene en primer lugar a la cabeza Marco Polo y, seguramente en segundo lugar, la leyenda de que fue él quien trajo la pasta a Europa. ¡Cómo nos gusta a los occidentales ser el centro de atención! 
    En realidad, los contactos entre las poblaciones del este y el oeste del continente euroasiático ya se habían producido desde mucho antes. Hay constancia de productos que viajaron de Oriente a Occidente y viceversa en el Neolítico. 
No se trataba de conexiones geográficas largas y bien establecidas, sino que eran contactos esporádicos que se veían interrumpidos por guerras o invasiones territoriales. Lo más probable es que se realizasen entre poblaciones vecinas y no tanto a larga distancia. La incertidumbre y lo peligroso del camino no harían de estas rutas un viaje apetecible para los mercaderes.
    Una de las primeras rutas es la Ruta Real Persa que fue establecida durante el Imperio aqueménida (550 a.e.c. -330 e.c.). Partía de Susa, en el norte de Persia (el actual Irán), e iba hasta el mar Mediterráneo en Asía Menor (la actual Turquía).
Ruta Real Persa (Fabienkhan)

    En el año 138 antes de nuestra era, el emperador Wu de la dinastía Han envió a Zhāng Qiān, un explorador y diplomático chino, como emisario a las tribus del oeste para establecer alianzas comerciales y políticas. Durante su viaje, lleno de aventuras, Zhāng Qiān viajó a través de Asia Central y el Medio Oriente, lo que le permitió abrir nuevas rutas y establecer relaciones comerciales y culturales con varios pueblos y reinos.
    Fue él quien jugó un papel importante en el establecimiento y desarrollo de la Ruta de la Seda. Escribió informes de sus andanzas sobre las tierras que visitó y los caminos que descubrió. Este conocimiento fue esencial para establecer y desarrollar la Ruta de la Seda. 
Mural representando la partida de Zhāng Qiān , Cuevas Mògāo

    Pero, ¡qué es la historia sin conflictos! El viaje de Zhāng Qiān y la conexión que creó también fue una fuente de conflicto ya que no hay camino que se precie que no sirva para enriquecer a bandidos y gobernantes locales a lo largo de las rutas. 
    ¿Por dónde anduvo nuestro amigo Zhāng Qiān? Partió de China y viajó a través de la región de Fergana en Asia Central, donde estableció contactos con las tribus de los sakas y los yuezhi. Luego continuó su viaje hacia el oeste, cruzando el río Amu Darya y llegando a Bactria, una región en lo que hoy es Afganistán. De los bactrianos aprendió sobre el comercio de lana y caballos.
    Desde Bactria fue hacia el oeste, llegando a Sogdiana, en la actual Uzbekistán (lo que la agencia de viajes nos ofrece visitar) y Tayikistán. Allí se relacionó con los sogdianos, un pueblo comercialmente activo que controlaba el comercio de seda entre China y el mundo occidental. Desde Sogdiana continuó su viaje hacia el oeste, llegando a la región de Parthia, hoy Irán. Allí se encontró con los partos, un pueblo guerrero. En el ámbito comercial  controlaban el comercio de oro y plata entre China y Occidente. Tras su contacto con los partos, alcanzó la región de Drangiana, entre Irán y Afganistán.
Imagen de la web Arrecaballo

    Zhāng Qiān finalmente regresó a China después de varios años de viaje llevando consigo informes detallados sobre las tierras y pueblos que había visitado y las rutas comerciales que había descubierto. Nadie vuelve de viaje con las manos vacías así, que regresó con algunos conocimientos sobre agricultura, medicina y artesanía.
    Después de él, otros exploradores y diplomáticos chinos continuaron con el desarrollo de la Ruta de la Seda. Durante la dinastía Han, los viajeros chinos establecieron alianzas comerciales y políticas con las tribus del oeste y exploraron nuevas rutas comerciales.
    Durante la dinastía Tang (618 e.c. - 907 e.c.)la ruta de la seda alcanzó su apogeo en términos de comercio y cultura. Los emperadores Tang enviaron  misiones diplomáticas y comerciales a través de Asia Central y el Medio Oriente. Por esa época se construyeron varios caminos y fortificaciones para proteger el comercio y la seguridad de los viajeros.
Damas de la corte de la dinastía Tang

    En la época medieval, la Ruta de la Seda fue importante para la difusión de las religiones y las ideas. Los misioneros budistas y otros viajeros religiosos chinos las aprovecharon para difundir el budismo y otras religiones, así como para la difusión de las ideas y la tecnología entre China y el mundo occidental.
    Entre el siglo V y el siglo XII el control de los caminos estuvo en manos de diferentes imperios y dinastías, como los chinos, los persas y los árabes. Hubo conflictos y conquistas a lo largo de estos siglos que afectaron a la estabilidad y al flujo de comercio pero, en general, el comercio continuó siendo activo y próspero. 
    El siguiente paso en nuestro viaje llega al siglo XIII de la mano de Marco Polo. A los 17 años se unió a su padre y a su tío en un largo viaje a Asia. Durante 24 años Marco Polo viajó desde Venecia hasta China, pasando por Persia, la India y otras partes de Asia.

Viaje de Marco Polo imagen de Biografías y vidas

    En China, Marco Polo se convirtió en consejero del emperador Kublai Khan y viajó por todo el imperio observando las costumbres, la cultura y las tecnologías de China. De hecho, participó en misiones diplomáticas y comerciales para el emperador.
    Tras su regreso a Italia en 1295, Marco Polo escribió la famosa crónica de sus viajes, conocida como "Il Milione" o "Libro de las Maravillas". En ella describió sus aventuras y los lugares que visitó, así como los detalles sobre la cultura, la política y la economía de China y otras partes de Asia.
    La crónica de Marco Polo se convirtió en uno de los libros más populares de la Edad Media y ayudó a difundir el conocimiento tanto de los recorridos como de las culturas asiáticas en Europa. Sirvió de inspiración a otros viajeros y exploradores para seguir su ejemplo y viajar por Asia.
    A pesar de la importancia de la ruta a través de los siglos, a partir del descubrimiento de América y la invasión por parte de las monarquías europeas se crearon nuevas rutas marítimas. Con lo que la Ruta de la Seda o rutas perdieron importancia como vías de conexión entre Oriente y Occidente.
    Parece que con los nuevos descubrimientos se acabó. Sin embargo, a comienzos de este siglo ha crecido el interés por abrir nuevas vías de comunicación
 y se habla de la llamada Nueva Ruta de la Seda, que establece una conexión ferroviaria para transporte de mercancías y personas entre Asia y Europa. Así que, si queremos emular a los grandes viajeros de la historia, podemos hacer un viaje de 16 días en tren desde Druisburgo (Alemania) hasta Chóngqìng (China). Todo es cuestión de animarse a descubrir el mundo.

Referencias:

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