Ir al contenido principal

La esencia del pánico

Un domingo cualquiera y una sala de cine. La película ni siquiera tiene importancia, lo relevante fue la necesidad de huir.

    Una escena simple, sin nada especial, ni relevante, ni emotivo, ni duro, ni interesante. Una sencilla escena con dos protagonistas hablando. Un diálogo insulso, sin potencial para crear pánico, ni siquiera tristeza o emoción de ningún tipo. 

    Una esencia llegó hasta su nariz, almizclada, con notas de madera y seca, muy seca. Su cerebro viajó a miles de días en el futuro, una imagen de apocalipsis, dolor y necesidad de huir se formó en su cabeza con tanta nitidez que hubiera asegurado que acababa de ver un mal augurio del día de mañana.


    Tan rápido como la imagen llegó, se fue, no así el olor. El aroma del pánico a un apocalipsis anunciado y terrible fue su compañero un tiempo. Una esencia que tuvo adherida a su mente y que no era capaz de eliminar. Tardó dos años en volver a pisar una sala de cine. 

    Hoy ha vuelto a olerla y ha sentido pavor. El cuerpo y el cerebro le piden huir, pero ¿hacia dónde? No hay escapatoria y lamenta no haber sido capaz de comprender el augurio que aquella esencia le mostró. 

    El aroma del café le saca de su ensoñación. El pánico, en ocasiones, se apodera de su mente y solo la esencia de la realidad le devuelve la cordura. 

Este microrrelato ha sido creado para colaborar con Divagacionistas con el tema #relatosEsencia 


 

Comentarios

Lo más visto

Las 7 Evas

Lo que más ha gustado

Las 7 Evas

Si en algún momento habéis leído alguna de mis historias, ya sabréis que me encanta el futuro y lo que está por venir. La nostalgia no es de mi agrado, así que, a lo largo de mi vida como lectora, siempre me he decantado (entre otras muchas cosas) por las novelas que han querido reflejar lo que estaba por llegar. Futuros distópicos, tecnologías inalcanzables, sociedades alternativas que tenían como punto de partida el momento presente y en las que el discurrir del tiempo desembocaba en unos futuros, en ocasiones factibles,  en ocasiones inviables. Entre todas esas historias y entre quienes se han dedicado a escribirlas, tengo una especial pasión por   Neil Stephenson que  con sus novelas me ha hecho pensar, me ha mostrado puntos de inflexión de la realidad que derivan en futuros complejos y, en especial, que su amplitud de miras se ha acercado a lo que la realidad podía traer.     Como homenaje a todo lo que me ha aportado como lectora y como fan del futuro, en ...

El buen ancestro

Vivimos rápido, actuamos rápido y, sin embargo, algunos aspectos de nuestra vida o de nuestra convivencia social son muy lentos.  Para entender a lo que me refiero podemos pensar en la política. Ésta suele ser una experta en ralentizar cualquier proceso salvo aquellos de los que obtendrá algún rendimiento a corto plazo.   Por no hablar de la ciencia que también   tiene sus periodo s, legislación e intereses que hacen que transcurra un largo periodo de tiempo desde que se pone en marcha una investigación hasta que la sociedad ve sus resultados y su aplicación.      Vivimos atrapados en el tiempo   y  l o curioso  es  que, a pesar de vivir rápido, no siempre somos capaces de adaptarnos. Los cambios se generan a tal velocidad que, en muchas ocasiones, ni siquiera hemos sido capaces de implementar una aplicación cuando ya está en marcha la siguiente.       El modo de discurrir de nuestra sociedad hace que nos olvidemos de...

May the ´Darth´ side of the Science be with you.