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Mostrando las entradas etiquetadas como Crónicas furiosas

Crónicas furiosas: malas pulgas

Durante estos meses, unas cuantas personas han recibido un buen librazo en la cara o en otras partes del cuerpo, en distintas modalidades y con distintos libros, eso sí, casi todos de la biblioteca municipal. Creo que el bibliotecario sospecha algo porque desde hace tiempo cuando cojo un libro, no solo miro su sinopsis, sino que lo sopeso en la mano, compruebo su solidez y me fijo en la encuadernación, cubierta y sobrecubierta. Son alimento para mi cerebro y el arma perfecta para ‘la furia de mi niña’.      Sé que continuan los rumores sobre una mujer que golpea con un libro, pero no hay nada claro y hay muchas conciencias que callan. Hay quien sabe que soy la causante de esos golpes y calla, lo que me hace pensar que la gestión de la violencia que mi deliciosa furia hace, es correcta. Tengo la impresión de que hay quien lo sospecha y calla, supongo que le parece bien lo que hacemos y, desde luego, hay muchas personas que ni se lo imaginan.       Est...

Crónicas furiosas: un día de perros

Mis amistades dicen que desde hace unos meses soy otra. Sigo siendo una guindilla, soy inquieta por naturaleza, pero comentan que trasmito una paz interior que no me habían visto antes. No les he contado que ‘la furia de mi niña’ anda por aquí y que su compañía es tan relajante que no comprendo cómo la he tenido tanto tiempo escondida.      En realidad, sí sé por qué lo había hecho: formalismos sociales, presiones morales y cuestiones de convivencia. En cualquier caso, a pesar de la mala impresión que os haya podido causar, no soy agresiva, no busco enfrentamiento gratuito; soy violenta, sí, y ante los malos comportamientos y las injusticias, mi furia y yo golpeamos con precisión y ganas.      Supongo que os acordáis del incidente con el tipo del metro . Lo cierto es que me sentí genial. La furia de mi niña me acompañaba y eso me daba la certeza de que estaba lista para responder con frialdad a cualquier tipo de abuso o incorrección.      N...

Crónicas furiosas: la furia de mi niña

El otro día un periódico local se hizo eco de unos rumores que circulan sobre mí. Me resultó muy halagador leerlo.  El titular decía: Se alerta a la población de la presencia de una mujer menuda y de apariencia inofensiva, armada con un libro.      Curioso, ¿verdad? El artículo contaba lo siguiente:      “Ayer por la tarde un conocido ladrón de móviles fue detenido por la policía municipal de Washasha, tras encontrarlo aturdido y en posesión de algunos móviles que no eran de su propiedad.      J.A.A., el presunto ladrón, sufrió el ataque de una mujer de la que, hasta el momento, se desconoce la identidad.      El portavoz de la policía supone que la mujer se percató de que el presunto ladrón intentaba cogerle el móvil del bolso. Se encaró a él y, sin mediar palabra, sacó un libro y le propinó un golpe certero en la cara. J.A.A. quedó aturdido y con una marca roja en la mejilla derecha. No recordaba ni el aspecto de la ...

May the ´Darth´ side of the Science be with you.